SEÑOR DIRECTOR

El Presidente Piñera firmó un proyecto de ley de estabilización de precios de la energía eléctrica. Responde a demandas ciudadanas por aumento de precios de servicios básicos, particularmente de familias más vulnerables. Bajo una “Nueva Agenda Social”, evidentemente es necesario reducir los riesgos asociados a fluctuaciones.

El alza reciente responde principalmente al tipo de cambio, al que suma un anterior aumento de los precios de los contratos de las generadoras con las distribuidoras, los que a futuro bajarán producto de las recientes licitaciones. Con este proyecto, las generadoras no recibirán ahora el alza del último reajuste de 9,2%; tampoco recibirán futuras alzas hasta fines de 2020. Según la prensa, las generadoras dejarían de percibir US$ 900 millones, no afectándose los ingresos de las distribuidoras. Los saldos no recaudados por las generadoras serán pagados a partir de 2021, no devengando interés, hasta enero de 2026. El mecanismo de estabilización implicará que la tarifa de energía se mantenga establece o con disminuciones menores desde 2021 por la entrada de nuevos contratos a precios bajos, pagando los saldos acumulados entre 2019 y 2020.

Si bien esta medida introduce incertidumbres a los generadores y puede tener aspectos mejorables, hay consideraciones que acotan el efecto a las nuevas inversiones renovables, puesto que se establece que el mecanismo solo afecta a los contratos que inicien suministro con anterioridad a 2021.

Sin embargo, no es el tiempo para pequeñeces, la ciudadanía se ha expresado fuerte. En discusiones regulatorias recientes, extremadamente técnicas, hemos fallado en poner al consumidor al centro del debate. Es la hora de que las empresas, el gobierno, la academia y los expertos, con generosidad, busquemos la solución y saquemos este proyecto adelante.

Hugh Rudnick