SEÑOR DIRECTOR

El Presidente Sebastián Piñera, en el lanzamiento de la COP25, planteó un gran desafío para el país: alcanzar carbono neutralidad antes del año 2050.

En febrero expresé que el foco de la discusión de la descarbonización ya no está en las energías renovables eléctricas, que están llegando por si solas. El desafío es cómo descarbonizar la matriz energética completa, con otros sectores usuarios de energía: industria, minería, construcción, transporte, agricultura, pesca y acuicultura, etc. El real desafío es cómo pasamos esos sectores a cero combustible fósil.

Andrea Rudnick, de la Comisión Asesora Presidencial de la COP25, es más certera. Nos recuerda que «un tercio de las emisiones del sector energía corresponde al sector transporte, y éste no ha iniciado esa revolución eléctrica. Para lograr carbono neutralidad, necesitamos que Transporte avance con señales claras. No veo esas señales, porque éste tiene una carga política fuerte. Es un sector difícil, super atomizado».

Chile estaba muy orgulloso de sus avances en el ámbito eléctrico, liderando el ranking mundial de energías renovables. El informe 2018 de Bloomberg lo resaltaba. Se sumaba a esto la decisión consensuada con las empresas generadoras de abandonar el carbón y paulatinamente limpiar nuestra matriz eléctrica, esperando sea suficiente para lograr carbono neutralidad al 2050.

Pero reitero mi mensaje anterior: estas buenas noticias no vienen solas; las energías eléctricas eólica y solar deben ser respaldadas por otras tecnologías, vía servicios complementarios. La descarbonización no es gratuita, nuestro sistema eléctrico requerirá una mayor flexibilidad, que debe enfrentar nuevos costos de respaldo e inversiones. Mayores son los retos de descarbonización para el transporte y la industria.